Tratando
de entender "los designios de dios" o al menos uno: Bergoglio Papa.
La densidad del entramado de intereses, traiciones, y los etc que quieran, que
dan por resultado su elección (tan progresista como la que dio por resultado
Julio Cesar emperador). Digamos que, aún para quienes hacemos política, llama
la atención tal grado de movilidad. A
pesar de ese terreno inestable, nos animaremos a algunas conclusiones,
provisoria por cierto.
No
voy a dedicar demasiado lugar a analizar el “momento” de la “elección”. No me
atrevo y además está en todos los medios internacionales. Sólo decir que Angelo
Scola por quién habían hecho lobby frente al anterior Benedicto, entró al
Concilio como el favorito, y salió como
cardenal parte de un sistema al cual se le culpan buena parte de los pesares
del Vaticano. Entre medio los “italianos” y aliados – la burocracia vaticana-
cedieron ante la realidad impuesta por una mayoría de votos consistente. Es por
eso que Bergoglio – y no por otra cosa- recordó ser el Obispo de Roma y trató de relacionarse con dicha ciudad. Se
verá con el correr del tiempo si los sectores “tradicionales” lograron
incorporarse a ese armado y cual será su capacidad de respuesta.
I
Aquí
la primera conclusión global acerca de la Iglesia: cuando se dice “tradicional”
o “conservador” o “progresista” en ella, no podemos aplicarle las misma
cualificaciones que a otro conjunto x. Más sencillamente: la Iglesia ES
conservadora, sino ¿cómo explicar que un hombre que se opuso decididamente al
matrimonio igualitario sea tomado por todos los medios internacionales como
“progresista”?
De
allí –intuyo- que muchos dirigentes políticos, sobre todo en la región, hayan
visto esta elección como positiva. Dos ejemplos que asombraron en las primeras
horas: Maduro y Correa.
II
Segunda
conclusión. Dentro de la izquierda – si es una izquierda imbricada con la
sociedad - hay sectores laicos y sectores religiosos, que duda cabe. Ahora
bien, la apreciación de ambos “sectores” ante la elección de Bergoglio está
necesariamente teñida de estas variables. Olvidado – al menos para mi- pero
cierto: los anticlericales somos una corriente en cualquier sociedad y sólo un
sector dentro del pensamiento de izquierda en América Latina.
Parece
una verdad de perogrullo y quizás lo sea. Hasta hace unos días no parecía tan
cierta. Quienes somos contrarios a la Iglesia, a sus edificios, cargos, pensamientos.
Quienes detestamos cualquier sotana. A esos quienes nos daba lo mismo que
eligieran a Bergoglio o al Chavo del 8 (dejo de lado aquí la particularidad de
que Bergoglio es Argentino y como tal, influirá decididamente a la política de
estos lugares).
Para
aquellos que creen en Dios, en ese dios bíblico, y creen que su Iglesia debe
estar del lado de los pobres, no era lo mismo. La mirada ilusionada,
comprensiva, podía – y debía- estar en ellxs.
Concedo
entonces nuestro error o el mío. Que más da.
III
Los
debates en la Argentina, que han cruzado a varias fuerzas políticas y a buena
parte de la sociedad traen –creo- algunas conclusiones de valor, de esas que
quedan.
Cruzados
seguramente por su grado de pertenencia/alejamiento de la Iglesia, la cuestión
de Iglesia y Dictadura potenció hasta el extremo las posiciones. Y es bastante
lógico. La derecha parecía tener su éxtasis, mientras muchos militantes
populares no sabían muy bien que decir.
El
error mencionado arriba fue notable cuando personas de intachable camino en
defensa de los DD.HH, dijeron que con Bergoglio se abría una nueva etapa en la
Iglesia. Perez Esquivel, Alicia Oliveira. Dirigentes políticos de distinto
signo como Emilio Pérsico, el Chino Navarro o Claudio Lozano y Marta Maffei.
Esta última recordando el apoyo de Bergoglio a la “carpa blanca” docente, que
enfrentó al menemismo.
La
foto que circuló profusamente en las redes sociales, en la que un supuesto
Bergoglio daba la comunión a Videla, fue rápidamente aclarada por el Diario
Página 12 que no dijo que ese era el actual Papa.
Ahora
bien: de ese debate surge la tercera conclusión. La Iglesia Católica Apostólica
Romana de la Argentina le debe a la sociedad – y no sólo a sus feligreses- más
que una explicación sobre su participación en la Dictadura. Algo de eso –poco- surge del documento de la Conferencia
Episcopal de Diciembre pasado dónde reiteran su pedido de “perdón” a quienes se
sintieron “defraudados o no acompañados”. Desmintiendo “connivencia” y
rechazando los dichos del dictador Jorge Rafael Videla, afirmaron que “no
podemos ni queremos eludir la responsabilidad de avanzar en el conocimiento de
esa verdad dolorosa y comprometedora para todos”. Además manifestaron estar
“comprometidos a promover un estudio más completo de esos acontecimientos, a
fin de seguir buscando la verdad”.
Quienes
conocen – de cualquier modo- la “delicadeza” de la Iglesia en sus palabras,
saben que cada una de las mencionadas está cuidada hasta el hartazgo, y que sus
tiempos son aún más dilatados que los de la Justicia.
Está
claro que pedir “·perdón” por “no acompañar”, no es lo mismo que hacerlo por
apoyar y sostener una dictadura. No solo eso. Monseñor Plaza, sabemos, era
dueño y señor en la ciudad de La Plata. Dueño de vidas. Y no es el único caso.
La
versiones sobre la beatificación de Carlos de Dios Murías, sacerdote argentino
asesinado en 1976, podría ser una respuesta. Y no estaría nada mal. Murías fue asesinado cuando el Golpe de
Estado se había consumado. Será una beatificación que en si misma denuncia.
Nombra. Bastante, si es que es una realidad.
Podremos
decir con alguna verosimilitud que es la forma en que el nuevo Papa, desanda su
propio recorrido, protegiéndose de los cuestionamientos. Si. Pero la política
nos trae una respuesta. ¿Es necesario? Es decir: ¿su poder de acción depende de
esta acción?. No lo creo. De hecho fue Francisco con la historia a cuestas.
IV
La
cuarta conclusión tiene que ver con algo singular. Hace días escribía sobre el
“caso” del Juez Hooft y la situación de muchos Jueces Penales durante la
dictadura. Entiendo que hay mantenimientos de lugares que se parecen demasiado
a la connivencia. En el caso señalado veo cuestiones claras de derecho que
merecen, no sólo la suspensión en el cargo- sino la sentadilla en los
Tribunales que lo requieren, sin los fueros.
Entiendo
que no todos los casos son iguales. Y
que profundizando en esta ecuación –civiles con lugares preponderantes durante
la Dictadura- nos encontraremos con zonas complejas. De esas cuestionables
éticamente, pero no judiciables.
Pensemos
por ejemplo en los Intendentes durante la dictadura. Fueron cientos de civiles
ligados a algún partido político o no. Algunos de ellos electos nuevamente en
democracia.
De
modo similar, aunque no traslativo, creo han funcionado buena parte de los eclesiásticos
durante el “proceso”. Con una salvedad no menor: la Iglesia, aunque dependiente
del Estado, no es el Estado.
La
respuesta, entonces, acerca del porqué de su colaboración (institucionalizada o
no) tiene que ver con otras cuestiones. Con su anticomunismo visceral que aún
hoy reside en buena parte de sus miembros.
En
este sentido sería más que bueno – propicio?- que la cúpula de la Iglesia en la
Argentina incluyera en una autocrítica profunda estas formulaciones. Que
reconociera que tomó parte decidida en la Guerra Fría a escala planetaria. Que
creyeron que las formaciones
guerrilleras y sus agrupaciones de
superficie eran la escala local de ese ensayo global. Y que ante tanto
enfrentamiento, creyeron en la paz de los cuarteles.
Es
por esto que nadie, de buena fe, creyente o no, clerical o anticlerical puede
creer que la Iglesia no sabía de – por caso- la desaparición forzada de
personas. Y no se puede creer porque en innumerables testimonios de madres y
padres están sus solicitudes de que intercedan ante las FF.AA.
El
propio Bergoglio al declarar como testigo ante la Justicia por la desaparición
de los Jesuitas Yorio y Jalics , afirmó “en aquellas épocas todo cura que
trabajase con los pobres era zurdo, y eso no se termino”. Cuando le preguntan
quienes hacían esas acusaciones, el cardenal fue deliberadamente ambiguo. Aún
cuando le insistieron en que precisara y lo pusieron bastante incómodo. ¿no
recuerda algún caso concreto?.
Es
muy interesante ese video de sus declaraciones ante la Justicia.. Bergoglio dijo haber sabido que fue “la marina”
la que realizó el “procedimiento”. Ante la pregunta de ¿quién le dijo que era
la marina? ¿una autoridad eclesiástica? Respondió, “ se decía “, “vox dei”. Afirmó
haber tenido dos encuentros con Massera por los sacerdotes. El segundo, muy
tenso.
También
dijo saber que una vez liberado Yorio este había afirmado con que se “había
sentido desprotegido”. Increíblemente el propio Bergoglio aclara “no se habló
con la palabra entregar”.
Ha
habido integrantes de la Iglesia perseguidos, muertos o torturados. El Obispo Angelelli
– por ejemplo-. Pironio, el “obispo montonero” según el CNU, gran difusor de
los documentos de Medellín y la Iglesia cercana a los pobres. Llevado a Roma
por el Papa Paulo VI, dadas las amenazas a su vida, en 1975. Parte de la
“cúpula” que hoy estamos revisando. Otros no sólo convalidaron. Las dos cosas son
ciertas.
V
Esa
y no otra es la estructura en la cual Jorge Mario Bergoglio hizo su carrera. Llorando o no ante la desaparición de curitas
de su orden.
Sobre
su pensamiento no hay demasiado que agregar. Con un estilo propio es, al fin de
cuentas, un hombre políticamente correcto para su Iglesia.
Mantuvo
indeleble la agenda eclesiástica. Oposición cerrada al matrimonio igualitario o
al aborto en cualquier forma legalizada. La base imponible necesaria para
permanecer.
Pero
aún analizando el circuito completo de pensamientos, estructuras y culturas de
un hombre “de dios” siempre va a quedar la puerta abierta, la posibilidad de
que la historia lo reconfigure.
De
otro modo: hace tiempo que está más o menos claro que las circunstancias
históricas pueden cambiar a un hombre. Y a mochxs. Si creemos que las
“estructuras” son tanto; si las versiones de si mismo son tan acabadas; nos estaríamos olvidando que en determinadas
circunstancias, es el “día” –como suma de acontecimientos-el que define.
Una
Iglesia Pobre, para los Pobres. Querría, dijo Francisco. Sabiamente no lo dio
como un hecho.
Es imposible creer que la iglesia, mejor dicho, los que la manejan algún día estén a favor del matrimonio igualitario o el aborto. Aunque estuviesen de acuerdo, es cavarse su propia fosa y cualquier cura que lo profese esta condenado al destierro, como le paso al Padre Orbe acá en Mar del Plata (por ejemplo), él bendecía matrimonios que no podían casarse por iglesia, aunque solamente se ha dicho que por pertenecer a los curas carismáticos , sanadores. Cada uno que piensa distinto, lo apartan.
ResponderEliminarSi bien me crié en un hogar católico practicante, la vida me fue enfrentando a distintas situaciones que me alejaron de la Iglesia.
Mi matrimonio fue de palabra, solamente un compromiso sin papeles y sin poder casarnos por Iglesia. El primer desencanto fue cuando hace 25 años comencé a buscar capilla para bautizar a mi hija y en varias fui rechazada por la condición de que esa niña había nacido de dos personas que no estaban casadas por la Iglesia, o sea: es hija del pecado. Como soy muy testaruda, la terminé bautizando y a mis otros dos hijos también, repito: me crié con esa creencia muy arraigada en mi.
Pero lo que me resultó más ilógico y me desengaño por completo, fue cuando mi hija iba a tomar su primera comunión, al querer acompañarla, me vengo a desayunar que yo no podía comulgar; ni siquiera ser confesada porque seguía viviendo en el pecado con un hombre que no estábamos casados por Iglesia y aunque mi matrimonio duró mucho más que su primer matrimonio "por Iglesia", eso no importaba, mientras yo viviera con esa persona bajo el mismo techo y en la misma cama durmiera, estaba excomulgada, no tenía derecho al perdón. Mientras que alguien que mata, que quita la vida a otra persona, alguien que viola ...sí tiene el perdón de la Iglesia, Sí puede confesarse y sí puede comulgar, un absurdo, que al planteárselo a un cura, me dijo que podía estar cerca de la Iglesia siendo colaboradora de Caritas, organización en que tampoco creo porque también con mis propios ojos fui testigo de innumerables irregularidades.
Entonces ante tanta incoherencia , ante tanto alejamiento sistemático de la Iglesia para con sus fieles , ¿qué podemos esperar de esta Iglesia retrograda ?
Sólo que este lejos de la imagen de Jesus, del perdón, de la comprensión,que sea pura política, negociados y tapan , siempre tapan sus pecados .
Está muy buena la comparación que haces Laura. Y si, un verdadero disparate. Hace unos días, con el peregrinar de "sabeedores" de la Iglesia por la TV, un tipo le contestó a otro: "si podés comulgar estando divorciado. Lo que no podés es convivir con alguien". Es decir mujer separada - por lo que sea, por ejemplo golpeada por el ex- tiene que vivir en la soledad, de por vida. ¿Su error? Quien sabe. ¿Un hombre separado? Célibe?. Es de locos. Este es el trabajo que tienen que hacer quienes crean en esa Iglesia. Hacerla avanzar.
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